Para muchas parejas, la mascota es parte de la familia. Eso no permite al tribunal establecer un calendario equivalente al de crianza de un hijo. La Family Law Act de Columbia Británica contiene un régimen específico de propiedad para animales de compañía.

Myers v Maundrell, 2026 BCSC 1959, trató de un gato llamado Toddward. La Corte Suprema provincial rechazó la apelación de una orden de la Corte Provincial que atribuía su propiedad exclusiva a una de las exparejas.

Cómo surgió el conflicto

Las partes adoptaron al gato durante una relación semejante al matrimonio. Tras separarse, intentaron compartir el tiempo con él, pero el arreglo dejó de funcionar. Solicitaron entonces una decisión judicial sobre la propiedad.

La jueza explicó que podían acordar sus propios términos, pero que la ley no le permitía ordenar propiedad o posesión compartida. Otorgó el gato al señor Maundrell. La señora Myers apeló.

Factores relevantes

El artículo 97(4.1) exige considerar, entre otras cosas, cómo se adquirió el animal, los cuidados de cada parte, la violencia familiar y sus riesgos, la crueldad, los vínculos con los hijos y la voluntad y capacidad de atender sus necesidades básicas. También caben otras circunstancias pertinentes.

La mayoría de los factores no favorecía claramente a ninguna parte. La decisión se apoyó en otras conclusiones: el gato había quedado al cuidado del demandado sin fecha de retorno; se habían alterado documentos de propiedad; y una declaración de desaparición creaba riesgo de interferir con la atención veterinaria.

Eran conclusiones sobre esa prueba, no una lista que resuelva todos los casos. El tribunal de apelación consideró que el expediente podía respaldarlas.

Por qué fracasó la apelación

Apelar no consiste en pedir que otro juez prefiera su versión. Las conclusiones de hecho cuestionadas requerían un error manifiesto y determinante, capaz de afectar el resultado.

La Corte Suprema no encontró ese error. También consideró suficientes los motivos: aunque breves, explicaban la normativa, las conclusiones y la decisión.

El caso aplica reglas existentes; no crea una nueva «custodia de mascotas» ni traslada el interés superior del niño a los animales.

Medidas prácticas

  • Conserve documentos de adopción, registros veterinarios, recibos y mensajes sobre cuidados.
  • Mantenga correctos los registros y el microchip; no los modifique para obtener ventaja.
  • Evalúe si un acuerdo voluntario claro es verdaderamente viable.
  • Averigüe qué puede ordenar el tribunal antes de solicitar una medida o apelar.

Lo que ambas personas aceptan voluntariamente no siempre puede imponerse judicialmente. Entenderlo permite negociar con expectativas realistas.

Conclusión

La prueba y los factores legales importan más que competir sobre quién quiere más al animal. Sinclair Centre Law LLP asesora sobre acuerdos de separación y conflictos familiares en Columbia Británica. Contáctenos para abordar este asunto junto con las demás decisiones de su separación.

Fuente y próximos pasos